Nos gustan los calamares «a la bruta», tiernos y suaves en boca. El bocado que hace que cierres los ojos y recuerdes lo que sentías al comer cuando eras un niño. Y los servimos con un punto de alioli de pimentón isleño, con gamba roja de Sóller y con unas verduritas al dente. Porque no todo tiene que terminar con patatas fritas pero sí con un buen trozo de nuestro pan hecho a mano para mojar al haber terminado